Sábado lluvioso
gris oscuro
ni tan siquiera negro
solo gris
uno de esos días
tristes
agobiantes
que no se pueden dejar de lado
o simplemente
olvidarnos de las cosas
aparece en tu mente
cuando menos te lo esperas
y se niega a desaparecer
cuando así lo quieres.
Aunque no firme
como yo mismo
garabato impaciente
no dejan de ser mis propios
trazos
o mis propias prisas.
Ilegibles poemas que quedaron atrás en el tiempo
en las hojas descuadernadas y perdidas
que escribía por docenas
que cayeron en el olvido
de mi mala memoria.
Pero a veces aún quedan retazos
que vuelven a anotar
un borron en mi linea
de pensamiento
irregular.
Una de esas esperas optimistas
que se ven casi invariablemente
defraudadas
sin necesidad de esfuerzo.
Una respuesta a ninguna pregunta
que tan poco importa
que nada importa.
Una versión de tu impropia
perversión
peor versión de una misma idea.
A Pose desde el caos -tristeza o alegria-.
En lugares como este
siempre
me acabo acordando de un tipo
como tu
(de ti).
Y es que hay sitios comunes
que entre varios
hemos recorrido
unas cuantas veces.
Y el resto de sitios
y de nosotros
casi mejor
que queden en algun lugar extraviado
de la memoria
de todos y ninguno.
Porque las bocas grandes
tienden a estropearlo
cuando es de esperar.
Como te lo esperas.
Y que alguien le de
arnica o similar
a la chica en cuestión,
siempre hay una chica en cuestion
o varias
o demasiadas.
Las razones que dejar a un lado y el tiempo extinto,
el vino tinto terminado y el reloj que marca la hora temprana,
el beso fugitivo y un te echo de menos tan sincero,
la tinta negra que araña y acaricia el contorno de tu olvido,
el periódico tendencioso y un tanto traicionero con ciertas verdades,
el placer de volver a verte,
la resaca de las copas adulteradas de ayer,
la buena frase que usar como fin de la conversación,
los consejos que nadie pidió y tanto valen,
el cuerpo agotado que se niega a hacer lo que le mandas/pides/ordenas,
la memoria que traiciona lo sucedido sin mala intención,
las bromas a tecla vista que asaltan ratos tardolentos,
la penumbra invernal de seis de la tarde este noviembre,
el que mas quisieras que ser la mitad de lo que aparentas o finges ser,
la hora acordada de la que no se acuerda nadie,
las vicisitudes que poco importan y menos cuentan cuando llega el cansancio,
la mirada vacía que hubo un tiempo estaba tan viva...
Con sus debacles y sus peores instintos,
con sus sonrisas, sus risas, sus alegrías,
y sus sonoros azotes.
Y es que el amor
no dudes tonta
que te quiero
va a trompicones
en octubres devastados.
Con sus poemas pegados a la nevera,
con sus reproches eco de día agobiante
y sus versos sonoros.
Con sus segundas copas de vino, con miradas relajadas, insinuantes y sensuales
y sus sonoros orgasmos.
Y es que el amor
no dudes tonta
que te quiero
va a trompicones
mezclados con mala leche.
Y es que el amor
no dudes tonta
que te quiero
va a trompicones
endulzados con besos revueltos
Tres tal vez que no sé donde colocar,
más los consejos que nadie escuchó,
y los poemas que se quedan sin palabras.
Los sinsentido que no lo son tanto,
las interrupciones que poco me gustan,
los tiempos que descuelgo.
Los benditos ojalás que se quedan sin hueco
sin respiro, sin tiempo
y que son promesa eterna que nunca sucederá.
Los nunca y los siempre
tan dramáticos, tan exagerados y tan mentirosos
casi siempre... casi nunca.
Un par de martes más tarde
contando con escucharte
pero no pudo ser.
El Domingo que defraudó
las esperanzas en un amigo
tiradas por el water
y el sábado que se perdió
entre tragos, risas
y bromas contenidas.
Una extraña semana
con moraleja que el tiempo
pondrá en su lugar
un par de frases para recordar
y otro tanto que ojalá
pudiese olvidar.
Y cuentos prometidos
que vuelven a la carga;
lágrimas contenidas en dos minutos de paseo
y los ojalás y las esperanzas
que mantener mientras sea necesario
confiando en un mañana
que nos junte de nuevo
ante una copa
o un café
para poder reirnos de esto
y de todo.
Sin abandonar todavía
del todo
escribiendo cada vez menos
como si hubiera perdido
la tinta de la costumbre,
las ganas de reir o llorar...
Aunque siempre hay dias para todo
lo malo es no tener a mano
un boligrafo y una servilleta en momentos tales.
Tantas cosas que agitan
y zarandean sin compasión
cabreos,
relativizaciones a golpe de gravedad
con la muerte en un puño
y la vida trastocada.
Historias que no consigo trasladar al papel
pero ni abandono
ni dejo a cualquier okupa
este blog
tan mio en tristezas y tonterias.
Conozco palabras
bastantes palabras
muchas palabras
y aun así
me faltan palabras
para definir
lo sucedido.
Las palabras irónicas
son las que surgen casi siempre
por debajo o en medio
lo que voy contando
o diciendo.
A pesar de conocernos
tanto
resulta divertido
o simpático
verlo venir;
las carcajadas están hechas a veces
con mucho menos.
Ojala quedaran milagros en el cajon de los calcetines
u oraciones que valiesen para algo más
que para hacer eco en iglesias
fuera de horario de misas.
Ojalá los desvelos y las preocupacioines
valiesen para algo más
que para agriar el carácter de sueño
y saltar cada vez que suena el telefono.
Y tantos otros ojalás
que me guardo para cuando proceda
para cuando las opciones pesimistas
resulten equivocadas
para cuando ojalá haya lugar para milagros
todavia.
Y todavía
crees en princesas de cuento,
por más que me cuenta
la misma historia
200 veces
que termina de modo similar
no me defiendas que será distinto.
Entendiendo el amor a tu hijo
que hace que le desees lo mejor
las cosas suelen ser más simples
de lo que parece.
Ella es distinta
seguramente
aunque se parecen a
bastante a tantas otras
similares
todo es saber a qué juego de cartas
se está jugando
conocer las reglas
que marcan los límites
de los corazones rotos
que no hay pegamento
que lo recomponga
ni solución posible
para evitar lo sucedido,
eso que era tan imposible
que pasase.
Desprestigiar hasta el hartazgo sin causa probable,
vaciar de gases estruendosamente la barriga,
afeitar la barba de seis días con eléctrica,
adornar tu ausencia como recuerdo de tu risa,
sorprenderse por lo obvio una vez más, por si acaso,
sudar la gota gorda por no abrir las ventanas por si las moscas,
estropear la hora una aguja loca que hace de las impropias,
resonar los pasos en el techo alto,
desaparecer saliendo por la ventana por última vez,
ser lo que eres aunque valga de menos,
ver de nuevo cristales cayendo en junglas sonreidas,
lavar el coche y empaparse de arriba a abajo,
cavar un hoyo en el que besarte hasta morir de gusto.
Ni amo ni odio ciudades como antaño,
vivo en el entremedio de un extrarradio
de pueblo que juega a ser ciudad
y es tan rural como se puede
a siglo 21 del corriente mes.
Con todos los tópicos y más
y algunos sobrantes,
con la boina calada
que no deja ver más allá del término municipal
y con todos los lujos
que tiene un día soleado.
Ni amo ni odio ciudades como antaño
ahora sólo las disfruto
relativizando
y guardando
mi pequeña ciudad a orillas del Atlántico
como un tesoro.
A Magdalena
Es una forma un tanto estúpida
alejarse así de alguien
estando apenas dos portales.
Por nada.
Y a veces sin saber qué cara por poner,
o qué cara tramposa que has puesto
al reencontrarnos
y algún cruce momentáneo
en el supermercado
o en la calle que nos une separa.
Intentando controlar la ansiedad de ti
algunas horas y ciertas esperas
me resulta terriblemente incontrolable.
Renunciando a entender las causas
de la complicidad casi instantánea
-o tal vez fruto de charlas hasta la madrugada-,
y sin dejar de maravillarme
de lo sencillo que resulta todo
contigo.
Y es que hay esperas que dan justamente
para esto,
para una anotación con prisas
sobre efectos sin causa
o causas perdidas
y efectos dominó
que no pudieron ser de otro modo
La frontera que se diluye y une más que separa,
el salto de palabras desde el papel que atacan ideas asociadas en mi cabeza,
la negligencia que resulta falta de ganas, estupidez o dejadez absoluta,
el bar en que tomar la última cerveza alguna noche más que otra,
la mirada perdida en el reflejo de lo que sucede
entre la espalda y semicercana pared,
el tiempo vacío de ti en que no te tengo,
el mar encrespado y rugiente con esa atrayente y letal belleza salvaje,
el eco de un pedo en el embaldosado del cuarto de baño,
la comedia tan torpe que no hace reir ni tan siquiera llorar,
el elogio que lleva la puñalada trapera escondida detrás,
la hora pasada de vueltas que se olvida de los recuerdos que no anoté,
las dotes adivinatorias tan generalistas y celebradas como si fuesen ciertas,
la hora aprovechada al máximo que sabe a poco o menos,
el cartucho final que saber cuando quemar llegado el caso,
el frío en el estómago que no presagia nada bueno,
la oscuridad de las nubes que no me coge por sorpresa con su lluvia negra,
la tarde consumida entre guarradas susurradas en tu oído,
la mala leche que me contagias las ultimas tardes convertidas en noches,
los errores cantados que son sólo cuestión de tiempo perdido y no hallado,
el protocolo que de tan poco vale no habiendo educación de la que hacer gala,
los peores momentos que son augurio de los buenos que vendran,
Porque puedo resumir dos horas
en 10 minutos;
una frase
"para lo que va a valer".
Quejas sin fundamento
o quejas con fundamento
y el desahogo que queda en eso.
Poco importa
lo que esté en juego.
Hay una edad -un tiempo-
para enamorarse, confíar, equivocarse,
perder, tontear, divertirse...
y hay una edad, espacio -otro tiempo-
donde entran en juego
hijos que son un lujo,
donde no es recomendable
jugar a ciertas tonterías
jugar con fuego,
jugar por jugar
Era una rubia de infarto
de las que cuesta más mantener que conseguir sus favores.
Y yo creí que era distinta
(de tantas)
y yo creí que conmigo seria diferente,
y así fue
como estaba cantado
fatal mujer
para mi economía doméstica,
desamor endeudado
hasta las cejas,
hasta más allá del préstamo personal,
hasta el último euro del bolsillo
agujereado.
Fue una historia breve
cosa de unos meses
ahora tengo la eternidad
para abonar los intereses.
Y así fue
como estaba cantado
se veía venir, te lo dije,
pero hay que aprender
de los propios errores,
pero hay que pagar
las consecuencias
de algunas acciones.
Fue una historia breve
cosa de unos meses
ahora tengo la eternidad
para abonar los intereses.
Let's fall in love
Sin coartadas para la tristeza
Para el sobrevalorado desamor,
para evitar los recuerdos
que no nos dejan ser
ni mi ni tú.
Caigamos en el amor
como si hubiese opción
o decisión al respecto
más inevitable
gravedad.
Caigamos en el amor
en vez de enamorarnos.
Caigamos en el amor
oh si, nena!
Caigamos en el amor
sin pedir perdón.
Caigamos sin hacernos daño
y volvamos a levantarnos.
Oh si nena, mi nena!
Caigamos en el amor
Un frío de 1000 demonios
y la perplejidad
ante la chulería de cría
que puedo prever.
Hay favores
que salen tan caros
es mejor prescindir
de ciertas ayudas
que molestan
por más buenas intenciones
que traigan de mochila.
Un frío de 100 demonios
y no me amenaces
a ritmo de mariachis.
Pasan las horas
de insomnio lento,
templado,
de un junio con toques
de invierno lluvioso
salpicando
la modorra veraniega.
Pasan las horas
avanzando la noche
con ladridos de perros
ni tan lejanos,
grillos tocando jazz
y una luna nublada
escondida.
Pasan las horas
una tras otra
en el reloj
de pulsera.
Como cada calurosa mañana
como cada día infernal
abarrotado ahogado
errores reiterados, repeticiones acertadas,
y una de tantas veces que deja seguridad que de casualidad
todo sale bien a la primera.
Y es en ocasiones como ésta
cuando no hay quien detenga la sonrisa
cuando los cuandos pierden su importancia relativa
y con una vez más
por lo menos
uno puede enorgullecerse de lo hecho.
Subiendo y bajando escalas inexistentes
descendiendo y ascendiendo separar sin parar.
Y por aquel entonces
fue simplemente después
más tarde
y mañana.
Dame un poco de tiempo para poner todo en orden,
para ordenar los papeles,
para cerrar el gas,
para dejarle comida al gato,
para recoger el traje de la tintorería,
para excusarme con mis citas previas,
para poner al día la agenda que perdi.
Dame un poco de tiempo
o la urgencia de verte pronto
me hará olvidarme de todo
una vez más
una y otra vez.
En algun momoento la ilusicón y la esperanza
dieron paso a las posibilidades marchitas,
a los días consiguientes
y la tristeza lluviosa.
A tardes interminables en que nada parece
lo que es
ni lo que fue.
La alegría llega un poco después
no ha sido desterrada para siempre,
malamente disimulada quizás
cualquier tiempo pasado
fue
precisamente eso: pasado.
Y no hay lluvia que no escampe
ni tristeza que no sonria.
Me gusta escucharte,
y no llevo nada bien tenerte lejos.
Te echo de menos
más de lo que reconozco.
Me gusta oír tu voz
como si me acunase.
Lo que conviene y lo que uno quiere
lo que uno desea y con lo que se conforma
al final precipitado
que no es por lo que apostaste
a caballo ganador.
Sueños prefabricados, ejemplos malcriados,
verdades a medias mentidas
por jugar a buscar tres pies al gato
y cinco al raton
en nombre de la maldita felicidad
que no está ahi...
que no se esconde tanto
suele estar mas cerca de lo supuesto.
Lo que uno quiere y lo que ama,
lo que uno busca y lo que encuentra,
lo que se pierde
por el criterio impropio, subjetivo,
prestado, añadido, vomitado,
pervertido de pensamiento y envidia.
Cuantos errores evitados si se siguiera
al propio corazón
al propio amor
en lugar
de al amor
a lo que "debe ser"
sino es
y un sino
predestinado
que aborrezco
del que reniego.
Olvidar los cuentos con final infeliz y malvados peores,
elucubrar con quintas intenciones,
chisporrotear la madera en una noche fría,
beber una copa helada de vino blanco,
digerir las malas noticias con una sonrisa,
silbar al paso de tus caderas contoneantes,
canturrear en la ducha canciones de hace años,
maldecir que es casi sinónimo de echar de menos,
despistar los últimos minutos como si no existiesen,
caminar con rapidez entre lluvia previsible y persistente,
votar en cualquier color menos en blanco,
ponerme al dia de las últimas dos semanas,
escapar el frio por la puerta mal cerrada,
desistir de entender ciertas reiteraciones sin solución,
reescribir cartas que nunca he vuelto a enviar,
desandar el camino transitado sin gps,
descubrir que no soy ni tan inusitado ni tan perplejo.
Si quisiera saber lo que está pasando
para entenderlo de un modo u otro
si pudiera tener la segunda oportunidad
que posiblemente no me merezco,
si quisieras volverme a besar por si repentinamente
se acaba el tiempo que compartimos
o nos prestamos
o resultamos estar juntos.
Si tal vez haya un siempre
o un casi siempre
esperando agazapado
bajo tu silueta en lacama
contra el calor humedo
de tu cuerpo,
tendría que desterrar
mi habitual descreimiento
en tales tópicos.
Sin dormir, pasada la medianoche,
muy pasada la medianoche.
Escribo historias cortas que no necesitan moraleja.
Incluso el segundo cigarrillo sabe bien
ahora que esta prohibido fumar en todas partes.
Ni es insomnio, ni nada que se le parezca.
¿Qué planes tienes?
Sólo echarte de menos hasta quedarme dormido.
Sin dormir, pasadas las tres
y sin visos de sueño en lontananza.
Para Tonetxo
Toda tu obra poética
en un dedal
en folios sueltos
en una recopilación desmañada.
Grandes éxitos
sin música
que ni tan grandes
ni tan exitosos.
Una antología perdida y reencontrada
sin más título que el olvido
del que la sacamos a colación
algunas tardes.
Tomo nota de las palabras que no importan.
Dejo de lado las metáforas que
ni sencillas, ni complejas
tal para cual.
Guardo una broma para luego y media sonrisa.
Deja que te susurre "te quieros" mientras duermes.
Sé que mañana no lo recordarás.
No me gustas de malhumor.
A pesar de tu buena memoria no siempre guardas recuerdos
aprovecho la frontera entre la vigilia y el sueño
para derramar en tu oído palabras que no reconoceré
haber dicho.
Se oyen maullidos de la loca de tu gata.
He escrito poemas, mirándote dormir,
que leerás días más tarde cuando no esté en tu cama.
Tampoco lo recordarás.
He ido olvidando los poemas
que poco a poco perdieron el sentido
que un dia tuvieron,
que los recuerdos traicionan
que nada fue como parece
que hacerse viejo es recordar
y olvidar a un tiempo
ni tan viejo pero le llega bien
Hay problemas escondidos
que se solucionan de frente
y a las claras
como casi todo,
pero rondar o evitar conflictos
suele complicar innecesariamente
las cosas
los tiempos
los abrazos
y hasta los besos.
El amor no lo puede todo,
lo puede casi todo
digan lo que digan
y hay un tanto de disimulo
y trampa en esta frase
un juguete
de palabras
que no por ello
son mentira
Mezclo los últimos dias
las sensaciones
los problemas
la pesudumbre
la esperanza
de que todo vaya bien
la mala leche
de no saber estar
a tiempo
las complicaciones
las vueltas de tuerca
y un chorro de malta
para darle sabor
sin saber
o sabiendo lo que pasa
lo que podría pasar
lo que ojala sucediese
Y sucede
que me canso de esperar
por una solución perfecta
las cosas salen
invariablemente por peteneras
Luego no digas que no te lo adverti.
A pesar de los pesares del tiempo repetido
a pesar de que voy yendo a pesar de que vuelvo herido
a pesar de que improviso
sin ti nada es...
a pesar de que esta noche será mas larga que nunca
a pesar de que esta vez no podré verte desnuda
a pesar de cuantas veces ya sin ti o ya contigo
a pesar de los pesares
tanto tiempo transcurrido se me antoja demasiado se me antoja excesivo
de cualquier manera y modo de cualquier modo y manera
yo no quiero que te vayas
yo no quiero que te desvanezcas
yo no quiero dejar de quererte
porque aunque callo, aunque niego
aunque camuflo en te odios resultan ser diez te quieros
los que diría susurrando uno tras otro en tu oído
bajando poco a poco por tu vientre
dejándolos caer
dormidos
en tu ombligo
Quiero dormitar ciertas noches
ausentes
a tu lado
como si nada;
cuando las cosas
no son tan sencillas
como uno quisiera
ni tan complicadas
como otros desearían.
Las intenciones que no se intentan lo suficiente,
las malas noches con el agrio estallando en la boca,
los pedos sonoros que no cantan canciones a dos voces,
las tonterías habituales tan diarias que no por eso son menos chorradas,
el aumento de sueldo innecesario que leva a parte ninguna,
la tuerca que gira sin juicio sobre si, sin final ni principio,
la taza que no posa por timidez o falta de recuerdo económico,
los pies fríos este diciembre traicionero y lluvioso,
la última palabra que pone fin a esta impropia discusión,
el efecto dominó previsible en asuntos tales,
el segundo café de la tarde al calor del bar de rigor,
los versos con hielo esperando algo contundente que los llene,
el tiempo agotado, maldito, lento, eterno, interminable,
la oscuridad iluminada por una luna llenándose de sonrisas,
los cordones desatados como rastros de mis pasos,
las llaves perdidas en el fondo del mar salado,
la puerta que se abre y nadie cierra con el frío colándose a traición,
los gustos caros que ocultan mucha tontería detrás de su fingida exclusividad,
la niebla fría que tiñe de gris esta mañana sin sol por ninguna parte.
Las despedidas no son siempre tan tristes
a veces rozan la melancolía
entre aturdida y borracha.
Otras veces el absurdo.
Las despedidas no son casi nunca la última.
Las despedidas no son ninguna
o pueden ser todas.
Las despedidas cierran la puerta detrás de si.
A mi gato no le gusta el blues
por eso maúlla invariablemente
al cuarto acorde
A mi gato no le gusta el blues
tal vez porque nunca estuvo enamorado
de una gatita que lo dejara abandonado
tal vez porque no castré para que no sufriera
A mi gato no le gusta el blues
ahora conoce la libertad de correr
por prados verdes
de colarse en fincas ajenas (que le son propias)
y de mirar de lejos a las mismas gatitas
que antes no veía desde la ventana
supongo que ahora le causan cierta frustración
la misma que al resto
ciertas mujeres inolvidables
que uno hace el esfuerzo de olvidar
en le fondo de un vaso, o de dos, o de tres,
-fútil intento que nunca funciona-
A mi gato no le gusta el blues
cada vez que lo pongo en el coche
el maldito gato maúlla
para hacerse notar
para recordarme que aunque
yo escojo la música
el tiene la última palabra
sobre que se oye en este coche
porque no hay quien disfrute el blues
con los jodidos maullidos del gato
que se niega a dejarme oír
a B.B. King
una vez mas.
Incapaz de alegrarse por el resto
de probar su piel como vestido,
de intentar comprender que cada uno
tiene sus sueños y sus quereres.
Envidia tonta
de cosas pequeñas
que da vergüenza
ajena en su nimiedad.
¿Por qué envidiar el tiempo dedicado
a tomar un vino mirándonos
a los ojos en bar cualquiera?
¿Por qué envidiar que me regales por que sí
un detalle que viste en un
escaparate?
Ella es así
envidia tonta
de cosas minúsculas
que da vergüenza
ajena en su necedad.
Tontenvidiosa
maldicente
insegurola
traicionerilla
Ella es así
envidia tonta
de lo que tienes
y ella no tendrá
porque no quiere
pasa más tiempo
envidiando
que viviendo.
Las vacuidades tan repletas de algo dudoso entre lo banal y lo importante,
las dudas alineadas hasta formar un cúmulo de casi razones,
los cúmulos y los cirros que acaban yéndose por los cerros de Úbeda,
la Úbeda del cantautor que resulta juntaversos y puso música a diez momentos,
los diez mandamientos que desordeno e incumplo con la misma cotidianeidad,
los incumplimientos leves que cumplen con el desahogo,
los cumpleaños sin celebrar más que pagando una ronda de cañas,
el pago aplazado hasta mejor ocasión en que ande con suelto,
los andares chulescos más avasalladores que las palabras malencaradas,
la cara de bueno eximidota de culpas propias y añadidas por osmosis,
los añadidos como prolongación o epílogo casi siempre sobrantes,
las sobras de la comida de ayer disfrazadas como comida de hoy,
el disfraz que no camufla las carencias de las que no presumes,
las carencias de azúcar que no se solucionan con caramelos y dulces,
el dulce calor de tu boca que beberme a impulso intensos,
la bebida helada que nubla y marea deseos y oscuras intenciones,
la marea que no domina la luna que no domina mareas,
la luna apagándose entre estrellas sin nombre hasta casi 2500,
los nombres entre los que es mejor no escoger como carga o condena,
la carga y descarga limitada en según que tramos de calle a según que horas,
la calle de una sola dirección que se atasca después de comer,
el atasco en que escuchar el último disco de rock de moda,
el rock and roll de un reloj atrasado diecisiete minutos y pocos segundos,
los relojes que van perdiendo la hora y el tiempo que no estuve contigo,
la jora de retraso habitual al a que nunca me acostumbro del todo,
la costumbre ocultándose tras la novedad prefabricada que no evita el tedio,
él te dio razones más que suficientes para odiarlo o a lo mejor ni tantos,
la suficiencia que semeja orgullo o pretensión o soberbia o prepotencia,
(Opcion A)
La soberbia tonta que no oculta las carencias de las que presumes a grito en voz,
la voz sedosa que me susurra al oído antes de dormir,
el antes sin anterioridad ninguna a la que recurrir en caso de urgencia,
los recursos que de poco valen ante juez ninguno sin caso que defender,
la defensa siciliana que no defiende a rey alguno ni a capo di tutti li capi... (¿),
el capón que comer con patatas fritas y regado con vino tinto,
el riego por aspersión que azuza el calor a ratos húmedos,
los ratos de duración variable que agotar buscándote por los rincones,
los rincones de aquellos portales de alrededor de tu casa,
(Opcion B)
la soberbia a la hora de comer sin conformarse con sabor importado ninguno, la poca importancia que se vuelve ninguna a nada que lo intentes,
la intencion que es la peor consejera posible en asuntos tales,
los asuntos que se convierten en affaires imposibles en novelas de hace dos siglos,
el siglo aquel en que naci y del que solo recuerdo el ultimo cuarto,
el cuarto de dólar de una despedida en el anden de aquella estación intermedia,
la estación de tren con su sonido entre mastodóntico y legendario,
la leyenda increíble basada en hechos reales y tal vez tanto más,
los hechos irrefutables que nunca son lo que parecen con pistas falsas alrededor,
los alrededores de recuerdos que nunca se recuerdan como debieron ser,
los deberes en tardes húmedas que no terminabas hasta la noche helada,
las terminaciones de ciertos verbos tan complejas de recordar,
las complejidades que no se simplifican por más años que pasen...
A Andrea
Y por que no volver la vista atrás y recordar lo sucedido
como no pasó?
Y por que no apostar
por ese amor inexistente
pero que tal vez
sólo tal vez
este esperando
en la vuelta de la esquina?
Y por que no besar
como si fuera el último beso?
Y por qué preguntarse por qué?
en vez de ir improvisando
sin poner tontas excusas
sin disculparse a cada paso
no tan erróneo como se podría
suponer.
Porque hay edades irrepetibles
en las que equivocarse,
discutir, meter la pata,
creerse invencible y lleno de razón...
Quien volviera a ser tan joven
casi niño
para defender mi propia independencia
de pensamiento e ilusión
aún con más ahínco.
Y por que no?
Y por que no jugar al escondite
con un futuro repleto
de tantas y tantas posibilidades.
La tristeza agarrada al estómago,
si me importaras un poco menos
no me afectarías tanto,
no soy adivino solo leo
tu cara -imposible
si no te veo-.
Odio las conclusiones
egoistas,
tener pendiente de ti
la decisión;
que me hagas bailar
entre ceder
y mandarlo todo al carajo.
Cambiar de nombre,
cambiar de cara,
cambiar de letra,
cambiar de voz,
cambiar de coche,
cambiar de casa,
cambiar de novia,
cambiar todo por lo que venga
y a ver que pasa,
cambiar artificialmente
como si valiese para ser
un yo distinto del de
casi siempre
del más habitual
de lo que se quisiera.
El resultado
de la confianza traicionada
es demasiado violento
sangre en las manos
visceras en el suelo
los celos son los peores consejeros.
Teniendo el enemigo encasa
para que preocuparse de lo de fuera.
Si hay amigos que matan
para que matarse a protegerla.
Acaba siendo
empieza siendo
resulta ser
cuestión de confianza
que mas da
que ella esté buena
que mas da
que sea tan fea
los celos son los peores consejeros
si ciertos no son celos
si inciertos un problema
Suena repetitivo
suena a ya escuchado
nada nuevo bajo el sol
alumbra nuestros destinos
esa puta no es tan puta
ya se sabe que esperar
la fina línea que separa
el amor de la amistad.
Otro paso sugerido entre el odio y el amor
no resulta distinguido
quien se adorna con primor
cornamenta en diferido
no pretendas dilucidar
porque decía ser tu amigo
quien a traición la quería clavar.
Ya se sabe que esperar de ciertos amigos
aún así hay que aprender a confiar
confianza merecida
confianza angustiosa
los celos siguen siendo los peores consejeros
si ciertos ya son cuernos
si inciertos son tu enfermedad.
Miedo de ser
cornudo y apaleado
miedo de ser
cornudo y consentido
miedo de ser
cornudo y burlado
puesto a ser
prefiero ser
unicornio.
Agoté las opciones
de sentirme poeta
en la siguiente cerveza
y no quiero olvidar:
los recuerdos que me hacen
quien soy,
los odios gestados por años
y los amores
ciertos amores
que no se sienten defraudados
por nada.
Y dibujo de memoria
un verso escrito a contraluz
en la cara oculta
de la luna.
Los cambios inoportunos
que sacuden los cimientos
de lo establecido cuando
menos te lo esperas,
aunque sea para bien
Y escribo de improviso
un verso escrito en el filo
de un recuerdo que no vuelve de nuevo
a volver.
En asuntos de mujeres
ya se sabe que hacer
no fiarse de quien dice
sabes que yo te quiero bien,
Y esas veces
que enaltece
sin rubor
vuestra amistad
ten por cierto
que es incierto el futuro
inesperado
malintencionadamente
manipulado
en honor de buenas acciones
promovidas
con la guía
del mismo egoísmo
hijoputa
se mire como se mire
en silencio
era mejor estar
de que valen los años
a cuestas
de que valen las palabras
injuriadas
de que vale la lealtad mostrada
traicionada
ni siquiera por amor.
En asuntos de mujeres
ya se sabe que hacer
no fiarse de quien dice
yo a ti nunca te voy a joder.
Un capricho, un creerse
mejor que nadie;
como si fuese tan sencillo
que no es oro todo lo que reluce
y hay más mierda
de la que arde con peor olor.
En asuntos de mujeres
ya se sabe que hacer
no fiarse de quien dice
yo nunca con tu mujer.
Fíate de quien proclama
a voz en grito
tanta amistad
ten cuidado
nunca digas
quien lo hubiera dicho
quien lo hubiera dicho!
no sabría los detalles
pero exageraciones al margen
es mejor saber que esperar
que esperar sin saber
como un idiota.
Hay noches que terminan y empiezan nubladas en vapores de copa,
jerséis demasiado finos para el frío que reina por sus afueras
y mujeres de humo desvanecidas
como el llanto de los cristales.
Ya puse un punto y final
que fue punto y seguido
de las mismas historias,
quejas y exabruptos
casi violentos
de habitualmente.
No quedan títulos distintos
para los siete veces siete
poemas de siempre
casi nunca.
Como si hubiese respuestas para todas
y cada una de las opciones que se plantean
y a veces resulta que no
que no hay ninguna respuesta valida
que no hay nada que decir
ni que añadir
y el sol de plano que calienta
las ideas
y los gatos se revuelcan en la arena
y la mañana esta como detenida
tan tranquila, casi a la hora de comer.
No le mientas la verdad a destajo,
no pretendas acallar falsos remordimientos,
no te quieras emborrachar con las ausencias,
no te indignes sino sale como quieras.
Incendia con la brasa las camiserías,
depón actitudes que no se merecían,
si sospechara dos tercios, navajazo,
si quieres volver la vista atrás,
nada habría que añadir.
No se lo digas
permanece en silencio hasta la última palabra.
No se lo digas
pero tampoco te mientas a ti mismo.
14.
Se me cae la casa encima
el calor pegajoso, húmedo
poco ayuda
ni se esta bien en la calle
pero tengo de una charla
una cerveza y un par de bromas.
Desveraneando estos días, como otros,
como tantos otros que no llegan a descansar.
15.
Pude haber sido más
de lo que soy
y quien sabe quien hubiera sido
entonces;
me gusto como soy
que ya es bastante
-por no decir mucho-.
16.
La brevedad de tu tanga
en un suspiro de mi boca
Mi lengua en tu espalda
la sal de tu piel
pegada a mi paladar.
Destellean mis ojos azules
con el sol helado
de este Noviembre
antesala de un Diciembre
aún más frío
que la mirada helada.
Un final de libro:
un par de mentiras para quedar a pre,
tras terminar todo lo dicho,
la pena negra de la chulería traspuesta,
el vacío en la casa compartida.
La única opción posible
ni arrepentirse ya tan tarde
ni pedir perdón,
desearle lo mejor
y pasar adelante.
Lejos de casa y de los amigos
que sea leve el desamor,
la desesperanza, el tiempo en suspenso.
Ojalá siguiéramos a pocas calles
para pedir la última en la Estrella,
para cagarnos en dios de madrugada,
para cantar que putas todas ellas.
El derecho a no dar lástima ni a tiros,
a comerse las cosas como un hombre,
a sonreír de lado, sin añadir ni un ápice,
a no hacer falta decir lo que no has dicho.
Un final de libro
la pena llevada con orgullo
y algún amigo con el que contar
al que no hace falta contarle nada.
Entrecruzar las respuestas sin lógica alguna,
escribir anotaciones para ayudar a mi poca memoria,
bailar una contradanza espejo antiguo mellado,
saludar con una sonrisa a perfectos desconocidos,
desmenuzar el argumento de la novela al dedillo,
abrir el grifo del agua tan fría como un corazón ahogado,
matar las ganas de seguirte por las calles,
prestar atención a los detalles en cualquier caso,
aclarar las ideas como si valiese de algo,
Admitir la dificultad de los sucesos acaecidos,
observar los toros desde una barrera que no ofrece buenas vistas,
esperar por esperar sin esperar nada a cambio,
ayudar sin darle tantas vueltas a superfluidades inherentes,
resistir sin saber si tú volverás o no a mi lado otra vez,
emborracharme de tu olor mientras duermes tan tranquila,
Alunizar con la idea de estar a tu lado,
explicar lo inexplicable una vez y otra más después,
pintar sin colores la tristeza en un papel,
mover el culo ante mis ojos para impesionarme/excitarme,
desistir de intentar entender tu linea de pensamiento habitual.
Yo no quiero tomar más apuntes
de besos caídos en labios ajenos,
yo no quiero escribir más tópicos
robados de manos diversas.
Anoto, sujeto con tinta ideas
sueltas en papeles.
Escribo poemas como quien escribe
guiones de telenovelas,
de tan poco en serio que me tomo.
Se acumulan las noches
soñadas o insomnes
esta última semana.
Juraría que cerré con llave el coche,
juraría que soñé con la misma chica que vi anoche,
juraría en falso lo que fuera necesario
para llevar las de ganar,
juraría que estabas así de buena,
tal cual te recordaba,
juraría que nada sucedió como estaba previsto
una improvisación tras otra,
juraría que ni la tuya ni la mía
fueron envidiadas por el otro jamás,
juraría que no sé bien que pasó
ni esta ni ninguna de las últimas noches
más allá de las doce.
Esa no fue su primera palabra
ni falta que hace que lo haya sido,
hubiera preferido no olvidar lo que iba a escribir,
equilibrio sobre zapatos de tacón;
yo no fui quien te recomendó
tomar nota de las impertinencias
sin importancia
ni de todos los pequeños detalles.
Ese no es un balance objetivo de nada.
Esa no es la manera de cambiar las cosas
tampoco la manera de hacer
que las cosas sucedan
ni del modo correcto
ni de otro modo
cualquiera;
no se puede forzar el destino
por más que me niegue
a creer en su existencia.
Esa no fue la última palabra
es difícil saber
quien la pronunció en el silencio
de aquella noche
que resultó igual a otras tantas.
Añades una pizca de aburrimiento a esta conversación
y la seguridad de que no puede salir
nada bueno
de la suma de mi cinismo y tu mala leche.
Nudos corredizos al atardecer
gran final para una película del oeste
más oeste de los Estados Fundidos
en el negro posterior a los anuncios
de un cine en horas bajas.
Papel mojado en el que perder
sonetos, versos, alguna idea,
lavado a 30º para no encoger,
ni continente ni contenido.
Para no reducir más la inspiración
dosificada en vasos de chupito
y que más vale que no te pille
con el estómago vacío
de ni tan siquiera un bocadillo
de calamares grasientos.
Próximamente más de lo mismo,
ojalás engarzados en un anillo,
fingimientos llevados al máximo extremo,
bromas crueles que rozan la tortura.
La vagancia resultante de unir mis pocas ganas
con ninguna de las tuyas,
y la esperanza nunca del todo perdida
en futuros construidos a medias.
Bromas trasnochadas fruto de un momento
de debilidad o borrachera
que pone sobre la mesa lo ya sabido,
o lo supuesto
ya que la confianza da tanto asco
como las arcadas matutinas
tras ver a los mismos tipejos de siempre.
Los insomnios coleccionados sin poderlos recordar
dejando la inspiración de lado
derecho de la carretera comarcal
que cruza por delante de tu casa
de piedra
Las tonterías que suman problemas
de difícil solución sino hay intención de
solventarlos por completo
y van conduciendo a abismos
de difícil salvación
más que con saltos de fe.
Y a Dios rezando y con el mazo
dando a diestro y siniestro.
Los poemas escritos para cuando me dejes
que ya no escribo porque nunca me dejaste,
que de nada valen tras el punto y final,
que no es casi nunca punto y seguido,
que es mejor borrar y guardar entre el desorden,
que olvido nuble cada cosa en su sitio,
que el tiempo pase sin volver atrás
ni siquiera la vista,
que son pérdida de esfuerzo y rimas disonantes,
que se pierden sin enviar por el orgullo
que siempre me sobró a manos llenas,
que es tabla de salvación y media sonrisa.
Me gusta tu primera mirada
cada vez que nos volvemos a ver,
una razón para irme aunque
te eche de menos
cada mañana al desperezarme
y cada noche antes del primer ronquido.
Me gusta tu boca cálida
y me encanta cuando arde
tras la hora del café.
Me gusta tu primera mirada
cada vez que nos volvemos a ver,
las ganas de comerme tu boca
que se me aúpa al estómago.
Voy dejando notas variadas
colgadas en tu nevera
no para que no me olvides
-sé que es dificil
si aún te acordabas de mi
tras tantos años-
sino para que no me maldigas
odies/eches de menos
demasiado.
Voy dejando notas variadas
cada vez que paso por tu cocina,
voy dejando anotaciones varias
en tus nalgas
a tinta y mordiscos.
Como si nada más que lo mismo
fuese pasando una y otra vez
sin más descanso
que el propio cansancio
tedioso de la repetición
Una y otra vez
lo mismo
repitiéndose
de nuevo
una y otra vez
lo mismo.
No puedo encontrar la onomatopeya de esa guitarra
juguetona y gitana
a ritmo de jazz
que djangoreinherdtea cuando tiene oportunidad.